Vivienda unifamiliar contemporánea implantada en ladera, concebida como un volumen prismático que se adapta con precisión a la topografía natural del terreno. La propuesta se organiza en dos niveles claramente estratificados, donde el cuerpo superior se percibe como una pieza ligera que se desliza sobre un basamento más transparente, generando amplias zonas de sombra y transición.
La envolvente combina planos continuos de acabado mineral con sistemas de lamas verticales en madera, que actúan como filtro solar y elemento de control visual, aportando profundidad a la fachada. Un anillo perimetral ajardinado en el forjado intermedio introduce vegetación en altura, diluyendo los límites entre arquitectura y paisaje y favoreciendo la integración en el entorno natural.
La planta baja se resuelve como un espacio diáfano completamente abierto hacia el exterior mediante cerramientos acristalados de gran formato, estableciendo una relación directa con la plataforma exterior. Esta se configura como un plano horizontal continuo que alberga la lámina de agua de la piscina, concebida como un elemento lineal que refuerza la direccionalidad hacia las vistas lejanas del mar.
En planta alta, los espacios más privados se organizan en torno a una fachada longitudinal, optimizando la orientación y las visuales. La cubierta plana, de gran vuelo perimetral, enfatiza la horizontalidad del conjunto y contribuye al control climático pasivo.
El proyecto se apoya en una estrategia material y espacial que prioriza la continuidad visual, la ligereza estructural y la relación con el paisaje, configurando una pieza arquitectónica sobria, precisa y profundamente vinculada a su emplazamiento en montaña con apertura franca hacia el horizonte marítimo.